Semillas criollas, tesoro de los nicaragüenses

Tomado de la Revista Enlace. La Primero es la Comida 2009.

Foto Mercedes Campos
Para ejemplo de la riqueza que los campesinos han rescatado, sólo en Condega están sembrando 11 variedades de maíz criollo, entre ellas el maíz amarillón, olotillo, yema de huevo y zorro amarillo. Y en el país se han recuperado 127 variedades de maíz, entre criollas y acriolladas.

En variedades de frijoles han encontrado 141 variedades y aún siguen buscando el frijol chonete, el lomo de vaca y el pie de santo, que siguen vivos en el recuerdo
de los ancianos.

Aparte de estas variedades de frijoles que son comerciales, hay otras variedades de leguminosas que se comen pero que no son comerciales; de estas variedades se han rescatado 30, entre ellas sólo en la variedad chinapopo el blanco, el negro, el pinto, el rayado,el rojo o gallito. También encontraron el frijol casimpulga.


De sorgo han rescatado 38 variedades. De arroz 9 variedades acriolladas.
Entre árboles y hortalizas, han rescatado un total de 147 variedades. Entre ellas, sólo de ayotes 11 variedades, entre ellas el gigante; cuatro variedades de achiote, una variedad de algodón silvestre, y nueve variedades de guineos.

No todo es positivo en este rescate, pues tanta diversidad tiene problemas a la hora de la venta; por ejemplo, los compradores de frijoles buscan una semilla uniforme en color y tamaño.

Esa exigencia del mercado lleva a una agricultura de pocas variedades de semillas y a cultivos de grandes extensiones.

En el caso de los pequeños productores lo que les asegura su comida, es esa diversidad, pues aun cuando el invierno sea malo algo van a lograr, mientras que con un solo cultivo, corren más riesgo de perderlo todo.

El rescate de semillas tendrá éxito si en el mercado de las localidades la gente compra estos productos. Esto tiene que ver con los hábitos de alimentación de la población: si dejamos de beber pozol, pinol o se deja de hacer rosquillas y otras comidas tradicionales, los productos no tendrán mercado y estas semillas caerán otra vez en el olvido.

Con este rescate de las semillas criollas, acriolladas y silvestres, se conoce y se protege la base de la riqueza que tiene Nicaragua como Patrimonio Genético Nacional. Riqueza que, de acuerdo a la ley, es propiedad de todos los productores, campesinos y campesinas nicaragüenses, y por esta razón las variedades criollas no podrán ser patentadas, ni privatizadas por ninguna empresa.

Esta riqueza en tan variadas semillas ahorra dinero a Nicaragua, al no tener que importarlas para garantizar la comida
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